Nada más terminar la carrera de Psicología, la vida me hizo aterrizar en un proyecto socioeducativo con niñ@s, adolescentes y sus familias. Aún no había decidido en qué ámbito quería ejercer, pero allí estaba, y lo cierto es que el amor me pudo y tomó la decisión por mí. Me enamoré de lo que significa acompañar emocionalmente a pequeñas personas a que se desarrollen en todo su esplendor, más allá de su contexto socioeconómico, de sus dificultades de aprendizaje, de sus “problemas de comportamiento”. Sentí también la gratitud y responsabilidad que implica que madres y padres depositen en ti su confianza, que se entreguen a recibir orientación y a exponer sus dudas y sus miedos para tratar de darle luz a las problemáticas que experimentan con sus hij@s.

Esta experiencia, y los más de 10 años que la han seguido, me han hecho convencerme, más si cabe, del poder transformador que tiene el trabajo terapeútico en las primeras etapas de la vida, y del enorme potencial de generar cambios que tienen las familias cuando son más conscientes de la realidad que viven sus hijos y ell@s mism@s. Por eso me formé en la Escuela Madrileña de Terapia Gestalt y  la he incorporado como herramienta en el acompañamiento de adultos, de niñ@s y adolescentes y de familias