La programación neurolingüística (PNL), es el estudio de lo que percibimos a través de nuestros sentidos (visual, auditivo, kinestésico, olfativo y gustativo) y de los programas mentales que utilizamos para organizar y filtrar esta información. Se centra en cómo pensamos, cómo formamos nuestros pensamientos, cómo nos motivamos y la relación de estos procesos con la conducta.

Nos ofrece herramientas prácticas y muy potentes de cambio a nivel mental y emocional, ya que con ellas se puede influir en nuestro sistema nervioso (que recibe y procesa nuestras experiencias). Se basa en nuestro lenguaje (tanto verbal como no verbal), que refleja nuestra percepción interna, nuestro subconsciente y tiene dos principios fundamentales:

  • El mapa no es el territorio: Cada persona tiene su propio mapa del mundo. Experimentamos y reaccionamos ante el mundo que nos rodea en función de las representaciones mentales de lo que percibimos, no en función de la propia realidad, ya que esta no se puede conocer. Cuando una persona aprende a utilizar los recursos que posee, se produce un cambio y se enriquece su mapa del mundo. Cada persona actúa de la mejor manera que sabe en cada momento, en función de sus posibilidades.
  • Vida y mente son procesos sistémicos: actúan entre sí, se influyen y buscan estar en equilibrio. Si conseguimos introducir cambios en el nivel adecuado, se producirán cambios en el resto. Cada conducta, experiencia o respuesta puede ser usada como un recurso o limitación, dependiendo de cómo se relacione con el resto del sistema. Todos los comportamientos tienen una intención positiva.

La PNL fue desarrollada en los años 70 por John Grinder y Richard Badler, que observaron las diferencias que personas del mismo nivel educativo, social… tenían en los resultados de sus metas (mientras unos tenían éxito, los resultados de otros eran mediocres). Y se centraron en estudiar a la gente exitosa, fundamentalmente su comunicación (se basaron en los terapeutas Satir, Erickson y Perls, que conseguían mayor éxito en sus pacientes que el resto de terapeutas).

¿Cómo trabajamos en Samay la PNL?

Samay tiene una metodología propia basada en la PNL que combina con principios científicos pedagógicos y psicológicos (fundamentalmente terapias de tercera generación, terapia cognitivo-conductual, relajación aplicada, modelado participante, tratamiento en una sola sesión, etc) creando así diferentes estrategias y herramientas especialmente adaptadas a cada terapia (infantil, adolescencia, familiar, parental, etc).

A través de la PNL conseguimos desarrollar terapias más eficaces y rápidas que lo que nos permite la utilización de tratamientos tradicionales. Hacemos que el niño se conozca mejor, sea consciente de sus recursos personales, supere sus creencias limitantes y sea capaz de desarrollar todo su potencial, conseguir los objetivos que se propone, aumentar su autoconfianza y mejorar su autoconcepto, autoeficacia y autonomía. Aprende a dirigir sus pensamientos hacia las metas que persigue y en términos positivos, de esa forma logrará producir la actitud y conducta óptimos.

Por ello, la PNL es útil en cualquier área de aprendizaje. Facilita la concentración, la creatividad, permite superar fobias, estados emocionales negativos y facilita el cambio de hábitos perjudiciales. Potencia la seguridad personal y ayuda a superar la timidez, los miedos, los complejos y las situaciones traumáticas.

PNL es la herramienta que más usamos también para el ámbito familiar y el tratamiento de adultos, consiguiendo una mejoría en la comunicación familiar, en la gestión y resolución de problemas, etc. consiguiendo un sistema familiar abierto, flexible, basado en la autoestima, donde sus miembros puedan expresarse con sinceridad y en un ambiente saludable.

A través de diferentes técnicas de PNL y otras de terapias de tercera generación, los niños consiguen disfrutar de los retos, aprender a conseguir su estado óptimo para afrontar los desafíos y ser conscientes de que disponen de todas las estrategias necesarias para ser felices y comerse el mundo!!!!