La teoría del apego es la teoría que describe la dinámica de largo plazo de las relaciones entre los seres humanos. Su principio más importante declara que un recién nacido necesita desarrollar una relación con al menos un cuidador principal para que su desarrollo social y emocional se produzca con normalidad.

Los bebés se apegan a los adultos que son sensibles y receptivos a las relaciones sociales con ellos, y que permanecen como cuidadores consistentes por algunos meses durante el período de cerca de seis meses a dos años de edad. Cuando el bebé comienza a gatear y caminar, empieza a utilizar las figuras de apego (personas conocidas) como una “base segura” para explorar más y regresar de nuevo a ellos. La reacción de los padres lleva al desarrollo de patrones de apego y estos, a su vez, conducen a modelos internos de trabajo que guiarán las percepciones individuales, emociones, pensamientos y expectativas en las relaciones posteriores. La ansiedad por la separación o el dolor tras la pérdida de una figura de apego se considera una respuesta normal y adaptativa de un recién nacido apegado.

El comportamiento infantil asociado al apego es principalmente la búsqueda de la proximidad a una figura de apego. Existen cuatro patrones de apego en recién nacidos: apego seguro, apego inseguro-evitativo, apego inseguro-ambivalente y el apego desorganizado. La teoría se ha extendido al apego en adultos.​

Esta teoría ha servido de fundamento de nuevas terapias y ha esclarecido las ya existentes, y sus conceptos han sido usados en la formulación de políticas y la protección social de los niños para apoyar las relaciones de vinculación de los niños.